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Juicio a los represores de Rosario
“Yo represento a todas las víctimas”
25/02/2010. Luego de diez horas de alegato contra los cinco represores de la dictadura que están siendo enjuiciados en el Tribunal Oral Federal de Rosario N°1, la fiscal Mabel Colalongo, concluyó la jornada de este miércoles sin haber terminado su acusación final, que continuará recién el martes de la semana que viene. “Yo represento a todas las víctimas, y tengo que acusar por todas ellas”, explicó la fiscal a los jueces del TOF1, para dar cuenta de la extensión de su alegato.

Colalongo comenzó su alocución haciendo consideraciones respecto al marco en el cual ocurrieron los hechos cometidos en los centros clandestinos de detención (CCD)que se investigan en el juicio, por el que están imputados de graves delitos de lesa humanidad los militares Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo.

La fiscal se explayó sobre la documentación militar que dio sustento al golpe que se consolidó el 24 de marzo. Señaló también que ese fue el marco de “legalidad” en el cual se llevaron a cabo las acciones que se juzgan en el TOF1.

Colalongo hizo especial énfasis en destacar que los acusados “pertenecen al Destacamento de Inteligencia 121” y el “importante rol que tuvo el área de inteligencia en el plan sistemático de exterminio llevado adelante por la dictadura”.

La fiscal, citó en varias oportunidades documentos internacionales y la causa 13/84, que “es desde donde se debe partir para enmarcar estos hechos”.

Colalongo indicó que Amelong dio muestras de lo que es la acción psicológica con lo hecho durante los días en que amplió su testimonial, “hostigando a los testigos y tergiversando sus dichos”.

Luego comenzó remitiendo a lo dicho por las querellas respecto de los CCD. Pero puntualizó algunas cuestiones más sobre el CCD La Calamita. Allí Colalongo marcó las coincidencias sobre la base de los testimonios que se escucharon en el debate, que son: la cocinera María; el uso de Jarritos metálicos; ruidos que les hicieron pensar que la casa donde fueron trasladados quedaba fuera de la ciudad de Rosario, en un campo que parecía una casa de campo; pasar una vía de ferrocarril; había un desnivel al ingresar; altillo; sótano; dos puertas en el baño; bañera con patitas; ubicación de la ventana del baño; piso del baño: mosaicos antiguos; ruidos de trenes y aviones; música, televisor, radio, con alto volumen; botín de guerra cómo se lo disputaban; que los que los tenían cautivos hablaban en código: ruidos u olores cómo si se estuviera haciendo una obra en ese lugar; que los dejaron en lugares alejados.

Colalongo resaltó que estos datos “muestran la veracidad de los testimonios y descartan las diferencias mínimas, que no tienen en cuenta las condiciones en las que se tenía a las víctimas”.

A continuación la fiscal se dedicó a cada una de las víctimas, y se extendió en profundidad sobre los testimonios de cada uno de los sobrevivientes que declararon en el juicio.

“Escuchar estos hechos ha significado el descenso a zonas tenebrosas del alma humana donde el horror, la frialdad, son difíciles de imaginar antes y de comprender después. Nadie, absolutamente nadie se merece que le ocurran hechos como los que estamos escuchando. Por eso todos pedido un juicio justo para estos señores, el juicio que no tuvieron sus víctimas”, dijo Colalongo, recordando palabras vertidas en el marco del famoso "juicio a las Juntas de Comandantes" realizados a mediados de los ochentas.

A las 21.30, tras diez horas de exposición de la fiscal, el Tribunal comunicó que se iba pasar a un cuarto intermedio hasta el martes de la semana próxima.

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